madre-bambino.jpgmadre-cucina.jpgmadre-pane.jpgmadre-papa.jpgmadre-speranza-citazione.jpgmadre-speranza.jpg

1893 – Su nacimiento

María Josefa Alhama Valera nació el 30 de septiembre de 1893, en Santomera, España, una ciudad en Murcia.

Eran tierras secas, golpeadas por el sol durante el verano y propensas a inundaciones durante la temporada de lluvias; el cultivo del limón es el único medio de apoyo a las muchas familias que viven allí, y María Josefa, desde su nacimiento, se encontró en la pobreza y la indigencia.

Su padre José Antonio trabajó la tierra, cuando era posible, mientras que su madre María del Carmen se hizo cargo de sus muchos hijos, su única razón para la felicidad. Durante una desastrosa inundación, el agua destruyó su casa y muriò uno de sus hijos más pequeños, una tragedia casi inevitable, considerando las condiciones precarias en las que vivía la familia.

María Josefa era una chica alegre, inteligente, que había sido acogida bajo el ala del sacerdote local, don Manuel Allaga. Sus padres, por su propio bien, optaron por confiar su atención y educación a las dos hermanas del sacerdote, que cuidarían de ella desde sus 6 años de edad.

1901 – Primera comunión

María Josefa fue fuertemente atraída por la fe y la religión, desde sus años más jóvenes, hasta el punto de diseñar una estratagema para adelantar su primera comunión a los 8 años de edad, cuando en el momento sólo se permitía a los 12 años.

Aprovechando la presencia de un nuevo sacerdote que no sabía de ella, durante una misa, ella se acercó a él y, para su felicidad, recibió la Comunión. Ella diría después que, con el fin de no molestar a Jesús, con el que por fin había conectado, no volvió a jugar a partir de ese momento.

1905 – La Visión de Santa Teresa de Ávila

El signo de su predestinación llegaría tan sólo unos años más tarde, cuando María Josefa, a sólo 12 años de edad, tuvo la visión de Santa Teresa de Ávila. La Santa, que inspirará valentía a María Josefa durante toda su vida, reveló el destino que le deparaba:

“Mi querida - dijo S. Teresa - he venido a decirle, en nombre de Dios, que usted comenzará desde donde terminé. Dios no quiere ser conocido como un juez de carácter más, sino como un único Padre. Esta es la misión que ha recibido, hacer partícipe al mundo entero.”

1914 – El comienzo de su viaje

María Josefa sintió la necesidad de comenzar su viaje y quería hacerlo específicamente en el día dedicado a S. Teresa. A los 21 años de edad, salió de su casa. La llamada de la vocación era tan fuerte que incluso podía soportar la idea de dejar a su madre enferma en casa, aunque ella sabía que nunca podría verla de nuevo.

En ese año, la Primera Guerra comenzó, y aunque España no participó, los sufrimientos de millones de personas no pasarían desapercibidos, incluso en una nación neutral.

1916 – Esperanza toma los votos

María Josefa se dedicó al cuidado de los enfermos, los niños y los necesitados. A los 23 años de edad, entró en el Convento de Villena de las Hijas del Sufrimiento y tomó sus votos con el nombre de Esperanza del Agonizante Jesús.

Este instituto, compuesto por sólo siete monjas viejas, viendo que su futuro era incierto, se fusionó con el Instituto de la Inmaculada, fundado por S. Antonio Claret. La fusión entre las dos familias religiosas ocurrió en 1921 y Esperanza de Jesús tomó sus votos perpetuos, con el nombre de Esperanza de Santiago. Ella pasó los nueve años siguientes al cuidado de diferentes tareas, especialmente la educación y el cuidado de las jóvenes que le fueron encomendadas.

Su talento, su compromiso, su compasión, junto con la manifestación de fenómenos poco comunes, asombraron a todos los que la conocieron y trabajaron con ella, destacándola de todos los demás y poniéndola en el punto de mira de los mejores directores espirituales de la época.

1925 – A cara con la Muerte

Dios ciertamente nunca perdonó a Madre Esperanza las pruebas más difíciles y dolorosas. En 1922, ella estuvo muy enferma y tuvo que someterse a tres operaciones quirúrgicas diferentes, debido a un quiste ovárico.

Las consecuencias comenzaron a aparecer en la siguiente temporada: la aparición de hernias que le impedían comer, un cuerpo generalmente poco saludable, que ella describe en su diario de la siguiente manera:

Mis problemas me dan vómitos continuos y dolores tan intensos que tengo que tomar cloroformo.

(Cita del libro: Madre Esperanza, una historia de gracia y misericordia, de Beppe Amico)

El dolor que sufre la debilitará progresivamente durante tres años, hasta el punto de llevarla, en febrero de 1925, a enfrentarse con la muerte.

El 15 de febrero, el cura de Santa María la Antigua, administró sus últimos ritos y le dio el viático, mientras todo el mundo oró por ella. A las 7 de la mañana siguiente, la Madre Esperanza pidió ser dada la Comunión y se sintió mejor en cuestión de horas.

Esto es lo que escribió al respecto: "He recibido la Comunión, y junto con él, el beneficio de la salud, me sentí mejor de inmediato, como si nunca hubiera estado enferma.

1926 – La reforma de las claretianas, el amor por los pobres

Madre Esperanza, inspirada por Dios, sintió la necesidad de presentar a sus superiores y al Obispo su idea de reformar las ideas de los claretianos. Junto con la intensa vida dedicada a la contemplación, sintió la necesidad de prestar más atención a la vida de las personas necesitadas, especialmente las pobres niñas. Un paso muy innovador, que definirá la misión educativa de la Madre Esperanza.

El Obispo, tras escucharla, dio a la Congregación de las Claretianas el permiso para construir un lugar para las niñas, para que pudieran hacerse cargo de su educación.

Para ello, se eligió una casa en la calle Toledo, en Madrid. Este lugar de la hospitalidad y el amor se convertiría en un refugio para aquellos que realmente lo necesitaban.

1927 – La casa en la calle Toledo

El trabajo que los claretianos iniciaran en esta casa tuvo que superar un buen número de dificultades. En la Navidad de 1927, mientras que cientos de personas pobres llegaran para recibir algo de comida, muchas personas influyentes expresaron su hostilidad a la presencia de tanta gente pobre. El egoísmo y el miedo resurgieron. Madre Esperanza, después de muchas disputas, optó por dejar la calle Toledo, escuchando los consejos dados a ella por el mismo Jesús, mientras rezaba: “Cuando los pobres no pueden entrar, no entraréis tampoco. Es hora de que te vayas de esta casa.”

1928 – La casa de la calle del Pinar

Madre Esperanza se mudó a una nueva casa, en la calle del Pinar, también en Madrid.

Eran los años en que comenzó a hacerse evidente para todos que Madre Esperanza era un medio para que Dios expresa su voluntad, hasta el punto que la madre Esperanza tuvo que decir a las autoridades locales que estaba siendo víctima de acontecimientos extraordinarios.

Sus guías espirituales, Padre Postius, el P. Antonio Naval y Padre Felice Maroto, trabajaron juntos, en el intercambio de opiniones y pensamientos, para interpretar correctamente estos eventos.

1929 – El núcleo inicial de la Familia Religiosa

El Nuncio Apostólico, el 14 de febrero de 1929, autorizó la fusión de la casa de la calle Toledo con la de la calle del Pinar. Así es como el núcleo de la familia religiosa que la Madre Esperanza quería fuertemente, finalmente comenzó, siguiendo el deseo de Dios.

Considerada por todos el motor que empujara esta iniciativa, Madre Esperanza se convirtió en la directora del lugar, una posición que requiere una gran compasión y amor.

1930 - 1935 El nacimiento de la Congregación del Amor Misericordioso

La fundación de la "Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso" se produjo en la Navidad de 1930, en un apartamento en la calle Velázquez, en Madrid, en forma jurídica privada. En este lugar sencillo y humilde, la Congregación que el Señor deseaba nació, con la Madre Esperanza como su herramienta.

Al año siguiente, el Colegio fue inaugurado, el primero de una larga serie. Al comienzo de la terrible guerra civil de 1936, las iniciativas de la monja eran una realidad importante para el pueblo: muchas fueron las personas necesitadas, los niños y los enfermos que encontraron confort gracias a los esfuerzos de las Doncellas.

En 1935, gracias a su fe infinita e incansable, la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso fue reconocida oficialmente por el Derecho Diocesano.

1936 – Roma, Via Casilina

Mayo 1936: Madre Esperanza decide dejar su país natal y trasladarse a Roma.

Junto con la Srta. María Pilar de Arratia, Madre Esperanza alquiló una casa, lejos del centro de la ciudad y en una de las zonas más pobres de la capital, en Via Casilina.

Madre Esperanza, en Roma, tuvo que enfrentarse al Santo Oficio que, después de la intervención, debido a controversias que nunca cesaron, parecía oponerse a sus iniciativas.

Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario de lo que sus opositores querían : el Santo Oficio acogería la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso bajo su protección directa y nombra a Madre Esperanza la Superiora General, con la posibilidad de formar a las monjas.

1951 – Collevalenza, Umbria

En 1951, Madre Esperanza Alhama de Jesús se trasladó a Collevalenza, en Umbría, que era, en ese momento, sólo una colina boscosa a 350 m. de altura, sobre la ciudad de Todi.

El 18 de agosto comenzó la construcción del "Santuario del Amor Misericordioso". La idea era no sólo construir un lugar espiritual, sino una gran familia religiosa formada por la Comunidad de las Esclavas del Amor Misericordioso y por la Primera Comunidad de los Hijos del Amor Misericordioso.

Madre Esperanza, perfectamente consciente de lo que significaba construir algo en el nombre del Señor en Collevalenza, luchó hasta que se construyeron todos los edificios.

En 1953, la casa de los Niños del Amor Misericordioso fue construida.

En 1954, el Seminario Menor.

En 1955, la Capilla del Crucifijo, que se convertiría en 1959 en el "Santuario del Amor Misericordioso", llamada así por el obispo De Sanctis.

1960 – El milagro del agua

Collevalenza siempre careció de los recursos hídricos. Esta situación dificultada además por la presencia de muchas personas nuevas y peregrinos, se vio solventada por un milagro, que fue brevemente descrito por la hermana del Secretario General de las Doncellas:

Nuestra Madre recibió la orden de construir algunas piscinas, y le fue indicado donde encontraría el agua necesaria”.

Así que, sin tener la necesidad de cavar numerosos pozos para encontrar donde el agua fluía y sin utilizar cualquier medio técnico, Madre Esperanza indicó a un lugar preciso en el suelo, cerca de la cual se situaría la futura "Iglesia del Amor Misericordioso".

La excavación y las perforaciones comenzaron. El agua se encontraba a 122 m dentro de la tierra, un flujo interminable y milagroso de agua, un verdadero regalo de Dios, que alivió las almas y los cuerpos de los peregrinos.

1981 – La visita del Papa Juan Pablo II

El 22 de noviembre de 1981, el Santuario recibió la visita del Papa Juan Pablo II. El Papa, que recientemente casi había perdido la vida en el atentado de la Piazza San Pietro, sintió la necesidad de dar las gracias al Amor Misericordioso.

Dijo: “Hemos venido a visitar este Santuario, porque debemos nuestra salud a la misericordia de nuestro Señor”.

1983 – La muerte de Madre Esperanza

Madre Esperanza murió en Collevalenza el 8 de febrero de 1983, a los 90 años de edad. Nevó cuando murió, haciendo el momento más intenso.

Su ardiente deseo de reposar en el lugar en el que había dedicado su vida se cumplió, y sus restos descansan en la cripta del Santuario del Amor Misericordioso.

31 de mayo 2014 – Beatificación

Madre Esperanza Alhama de Jesús fue beatificada por el Papa Francisco Bergoglio. El Papa permitió que la celebración el rito de beatificación se produjera en Collevalenza.

Un milagro en particular, se reconoció a Madre Esperanza de Jesús; la curación de un niño afectado por una intolerancia severa a la proteína./p>

Hoy en día, su voluntad se lleva a cabo de forma incesante gracias al trabajo de las Esclavas del Amor Misericordioso.

Las siguientes fueron las palabras de la Madre Esperanza de Jesús, una demostración de su fe incansable:

“El hombre más perverso y más miserable, incluso el más abandonado y descuidado, es inmensamente amado por Dios. Él es para ese hombre un padre y una madre tipo. Este es un acto supremo de misericordia que indica un camino a seguir para toda la humanidad, y nosotras, las Esclavas del Amor Misericordioso, tenemos el papel de enviar este mensaje, con nuestras acciones diarias”

Menu Principale

Contactos

  Via Casilina 323, Roma, RM
  +39 06 278601
  +39 06 27860818
  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Enlaces útiles

Casa per Ferie Madre Speranza - Struttura di accoglienza e ospitalità delle Ancelle dell'Amore Misericordioso
Via Casilina 323 - 00176 ROME - ITALY - Tel. +39 06 278601 FAX +39 06 2786818 - E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
P.IVA  00995151008 – C.F  01427320583

PRIVACY COOKIES |  SITEMAP

© 2015 - Tutti i diritti riservati

Este sitio utiliza cookies, incluyendo terceros, con el fin de mejorar la experiencia y la prestación de servicios en línea con sus preferencias. Al cerrar esta bandera, el desplazamiento de esta página o haga clic en cualquier elemento de la misma consentimiento para el uso de cookies. Si quieres saber más o optar por todas o algunas cookies veas a la sección apropiada.